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Todos los derechos reservados por El Oeste Argentino, Entidad Periosística Independiente. República Argentina, México y España
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editorial del lector

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Editorial del Lector
¡El Rey está desnudo!
Por Cristian Aballay.-.! Es que acaso soy el único en San Juan que me animo a decir que la fiesta "Nacional" del Sol es un fraude?
Ver la transmisión por TV "pública" y leer los diarios locales me mostró una realidad que no puedo ni debo aceptar. Hans Christian-Andersen, escritor de literatura infantil, creó una cantidad enorme de obras para niños allá por el año 1800 y pico. Entre ellas esta "el rey esta desnudo" o "El traje nuevo del emperador". Este cuento nos muestra la historia de un rey que llama a dos sastres que, aprovechándose de su vanidad, le FABRICAN un traje tejido con hilo invisible. Este vestido sólo podía ser visto por ojos inteligentes que supieran apreciar lo elegante y distinguido!
Un día el rey se pasea con su nuevo traje delante del pueblo (en realidad desnudo) y todos tratando de no parecer tontos o ignorantes alababan la belleza del traje...pero de repente entre la multitud aparece un niño, Un Inocente y Sano Niño, un sincero y "libre" niño que dice: ¡“El Rey Está Desnudo”!... y Entonces el Pueblo Entero se Anima a Decir la Verdad… ¡…¡El Rey Está Desnudo!...! Por eso, yo me animo a decir que la Fiesta Provincial, que Nunca ha Sido ni Será Nacional, es un Fiasco. Da vergüenza mostrar algo así al país y tapar los grandes problemas sociales, económicos y culturales que tiene nuestro San Juan. Un espectáculo así no justifica la gran cantidad de dinero gastado. Si, si me quejo por el dinero, porque mientras unos piensan en el dinero para la fiestita otros pensamos en ese dinero para la industria, el comercio y la agricultura. Este niño, solo desea trabajo, no quiere desfiles ni grandes galas donde se esmere en gastar plata para llamar a una diva del espectáculo desde sus vacaciones en MIAMI para caretear que somos grandes. Somos pequeños lo aceptemos, somos una provincia pequeña y se esta quedando desnuda...!
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Aeropuerto con destino al cielo
Por el Dr. Ricardo Mazzanti.-. ¿Quién organiza el sistema de obra social de PAMI?, seguramente que cuando se jubile esa persona no va a tener precisamente esa obra social, no puedo imaginar que sea así ya que creer que se da un beneficio a los pobres abuelos con este sistema de seguridad social es casi criminal, o se trata de un funcionario que se jubilará con una importante obra social o se trata de un descerebrado que no sabe lo que le espera el día que sea beneficiario del sistema de salud más indigno y nefasto que se pueda concebir, PAMI.
La historia es vieja y de alguna manera los Argentinos conocemos el cuento, las generales de la ley se multiplican en todo el país, pero me voy a referir a nuestro lugar, San Juan y su universo de casi 50.000 afiliados que deben padecer cada día el martirio de buscar salud a una edad dónde parece que uno persiguiera la olla de oro del arco iris.
La información que poseo se entremezcla entre gremialistas, el ex sanatorio Alt. Brown, el hospital Marcial Quiroga y Rawson, los médicos de cabecera, el sistema de ambulancias propios de esta nueva “dueña” de la cápita y variada información que en su conjunto hacen un verdadero cóctel explosivo en la atención de la parte más vulnerable de nuestra sociedad y por supuesto una constante que escapa al amor y que siempre es el aditamento obligado, el dinero, o sea la cápita a la que todos se acercan como buitres y de la que todos se quieren adueñar.
El ex ADOS, siempre intervenido por la nación y botín de guerra de la política de turno, terminó tristemente sus días cuando los inútiles gremialistas se metieron a dirigirla, una banda de desconectados sin un ápice de cerebro, generalmente sin estudios secundarios y muchos ni primarios, o sea sin ninguna idea aplicable, sin conocimientos elementales de dirección de empresas ni de temas de salud, en definitiva verdaderos ignorantes con una sola neurona prendida, la del dinero mal habido.
La venta de estos sanatorios terminó con otro gremio poderoso (la UOM) nuevamente en el trono y una continuidad de estos señores en el desmanejo y el sufrimiento de nuestros abuelos, el calvario de continuar por el camino que lleva a no alcanzar jamás la olla de oro del arco iris, es decir a penar por paliar los sufrimientos de las enfermedades y que desgraciadamente nadie mira con el corazón, los dramas de la salud perdida solo la sufren quienes la padecen.
Existen dos categorías de afiliados al PAMI, los de nivel central y los periféricos. Los primeros tienen ventajas como por ejemplo internarse (si logran conseguir una cama) en el Almirante Brown, los segundos no pertenecen a esta elite, solo pueden optar (según el área geográfica a la que pertenecen) por el Hospital Rawson o Marcial Quiroga, salvo que requieran una cama de terapia, siendo indeseables para la Salud Pública y debiendo dirigirse a llorar al Brown.
Si al paciente se le ocurre enfermarse en la zona periférica y requiere un traslado en ambulancia, la historia se complica, entra en funcionamiento BASA s.a., o sea el sistema propio de traslados de PAMI ya que las ambulancias de Salud Pública pueden estar sin hacer nada y con el viejito boqueando pero no se mueven, no lo trasladan por orden de algún Mengele (que abundan en Salud Pública).
BASA s.a. cuenta con tres unidades para cada día de traslado, si, tres unidades para una población de casi 50.000 personas altamente lábiles y proclives a requerirlas en cualquier momento. El tema es cuando se las solicita. Comienza una guerra entre médicos de guardia de distintos centros y médicos de guardia del Alt. Brown. Existe un sistema de filtro y el “NO” al traslado es la base de este filtro orquestado y controlado por el Dr. Pickelni (o algo así, hijo del flebólogo Sanjuanino), jefe de este servicio de ambulancias del PAMI.
Entre la solicitud de la ambulancia y el traslado propiamente dicho, pueden pasar horas o días, imagínese los nervios del médico a cargo del paciente, solo rezan para no ser los que deban firmar el certificado de defunción.
Una vez que el paciente logra conmover a alguien, llegan a “camino al cielo” y son recibidos por médicos recién salidos del cascarón y en uniforme de combate, los viejitos entran a Camboya, el escenario de guerra que supone esta guardia del Almirante Brown, dónde no es posible encontrar un médico con experiencia y capacidad para atender estas patologías que habitualmente son complicadas.
Los abuelos comienzan un nuevo vía crusi, deben esperar ser atendidos, pero como son personas con todo el tiempo del mundo, se arman de paciencia Budista y no se desesperan, salvo, claro, que la parca lo esté tironeando.
Algunos de estos pacientes de la tercera edad logran un salvoconducto y son admitidos al palacio (Alt. Brown), dónde comienza el nuevo vía crusi, deben esperar con más paciencia que el “especialista” los atienda, cosa que suele demorar unas veinticuatro horas más.
Las camas del Brown son muy requeridas y difíciles de conseguir, su promedio de uso puede variar ampliamente y su promedio de estadía se encuentra en los cinco días. Muchos de estos pacientes añejos son dados de alta mucho antes de estabilizar su enfermedad y derivados al otro vía crusi, la atención de los famosos “médicos de cabecera”, casi comparables a los “médicos de frontera”, salvo que estos se encuentran en San Juan y su atención profesional se basa fundamentalmente en la confección de “recetas”, al menos los pacientes que suelo atender me comentan que ni siquiera son atendidos médicamente, ni les toman la presión, mucho menos les hacen una revisación clínica. Estos médicos deben “ver” muchos pacientes para completar las planillas que luego presentan y por las que les pagan la exorbitante suma de $4,00 (cuatro pesos) por atención hasta un tope máximo que habitualmente no supera los $2.000 (dos mil pesos) mensuales, o sea y para hablar en criollo, los pacientes del PAMI reciben una atención de quinta (para no decir de mierda).
¿Usted creía que el PAMI había logrado una atención superadora desde la compra del Almirante Brown?, no señor, nada cambia, todo se recicla.
Esta historia solo es conocida por quienes padecen diariamente el drama de sus enfermedades y pertenecen a este vil sistema de salud. Pero no todo debería ser así y con corazón y buena voluntad se podría mejorar sustancialmente la capacidad de atención de nuestros queridos abuelos y también podríamos beneficiar a millones que en los años venideros pertenecerán al PAMI.
1- Abrir el sistema para que estos vapuleados pacientes puedan elegir libremente a su médico de todo el padrón de la provincia.
2- Manejo de la cápita del PAMI por un consejo ético compartido por el Estado y la parte privada y con auditorías para evitar el desvío de los dineros destinados a la atención de estos abuelos.
3- Aplicación de un aporte de todos los empleados del Estado y de los privados que se puede sacar de los sueldos (un porcentaje mínimo), tal como se hace con la tarifa de Energía San Juan, para engrosar el dinero destinado a nuestros abuelos.
4- Aplicación de un impuesto mínimo en todos los productos de uso diarios que compramos en todos los ámbitos de comercialización para destinarlos a terminar de formar un paquete de dinero suficiente para brindar por primera vez en la historia un servicio de primer nivel a quienes se merecen dignidad y por supuesto con controles extremos para que esos dineros no tomen caminos equivocados.
Nuestros mayores merecen que alguien ponga sus ojos en busca de verdaderas soluciones para cambiar un destino trágico, soluciones que pueden ser viables y que les permita a sus magros ingresos tener un respiro al momento de requerir atención como la gente y medicamentos de calidad con buena biodisponibilidad.
El PAMI debe dejar de ser un reservorio y una cabina de compra de boletos para visitar a San Pedro, el PAMI podría ser un ejemplo en buena atención, todo depende de la voluntad de nuestros políticos, quienes deberían pensar que sus padres o abuelos hoy son víctimas de la peor injusticia, no poder tener un buen sistema de seguridad social.
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Buenos para nada

Por el Dr. Ricardo Mazzanti
Cuando llegué a San Juan, recién recibido de médico, me asocié al Colegio Médico de San Juan, comenzaba una etapa de mi vida que era muy importante y pertenecer a esa institución era todo un privilegio.
Recuerdo que sentía abrir una gran puerta y no tenía otra ilusión que ser parte del cuerpo médico Sanjuanino, a pesar de que los descuentos que me hacían eran importantes, ya que había que pagar el Hospital Privado, al que difícilmente tendría acceso pues habían “dueños” de los servicios que nos cerraban las puertas, también había que pagar el camping, que disfrutaban solo algunos, acción social con beneficios dudosos y así varios ítems, pero no importaba, ya era parte del cuerpo médico.
Al poco tiempo de llegar a esta provincia tuve la oportunidad de ingresar al tristemente célebre ADOS, con sueldo y para un médico recién egresado era muy importante, no lo logré gracias al Colegio Médico, lo hice por relaciones y por fuera de esta institución.
Al poco tiempo recibí una notificación del Colegio Médico, dónde se me citaba para “asuntos que se me comunicarían” y puntualmente me presenté. Me hicieron pasar a un salón dónde varias caras tenebrosas me medían en silencio y casi sin preámbulo se me pidió que eligiera renunciar a mi trabajo o a esta prestigiosa institución, o sea El Colegio Médico. No se me dio explicación y opté por el lugar que me pagaba un sueldo. Tuve que renunciar y afiliarme a la Asociación Médica Sarmiento, a la que pertenezco actualmente y en la que jamás me sentí presionado.
Ya en esas épocas aprendí que para un médico no hay nada peor que otro médico.
El Colegio Médico se queja hoy por los violentos movimientos de piso que realiza el Ministro de Salud contra sus asociados, pero solo atina a agacharse debajo de los escritorios hasta que pase el temblor, tiritan de miedo e impotencia, toda una institución que dice proteger a más de 1.500 médicos y que sin embargo son cacheteados sistemáticamente por un solo galeno, el Dr. Oscar Balverdi. Este Ministro que durante la década de los noventa y ahora viene jaqueando los intereses del cuerpo médico y del propio Colegio sin que exista la mínima resistencia. Un sistema disciplinario nuevo que cobró numerosas víctimas entre los profesionales de la salud, incluido yo y por el que esta institución tomó nota pero no hizo nada al respecto (no precisamente conmigo pero tampoco con sus asociados), un colegio que con su tremenda impotencia quiere delegar en el Sindicato Médico la responsabilidad de enfrentar al poder a pesar de ser el responsable máximo para que el famosos número de inscripción (que le otorga el permiso para salir a la calle) haya sido boicoteado por los nefastos dirigentes del Colegio Médico Sanjuanino, cosa que el propio Balverdi comentó. Lloran por su ineficiencia y falta de poder pero traicionan clavando un puñal en la espalda de quién sería el único médico Sanjuanino (Daniel Sanna) capacitado y con los testículos para salir a enfrentar a este poder demoníaco que hoy ostenta el mayor verdugo de sus colegas en la historia médica de nuestra provincia, don Balverdi.
El Colegio Médico mantiene una dirigencia que se fue turnando a lo largo de los últimos 15 años para ocupar la presidencia y que estúpidamente los médicos les otorgan, lo mismo que pasa a nivel nación y provincia, somos los estúpidos Argentinos que otorgamos un poder a personajes que solo hacen sus “cajas” y se salvan para el resto de sus vidas.
Los médicos somos los responsables de nuestra endeble situación, permitimos mansamente que nos cambien las reglas de juego, que nos escarchen mediáticamente como a delincuentes por cobrar una diferencia al indigno pago de la Obra Social Provincia, que pisoteen nuestra estabilidad con la imposición de concursos con carácter retroactivo, nos mantienen con las cabezas gachas y tenemos terror a levantar la voz para oponernos, nos apoyamos en instituciones como este Colegio Médico que ha demostrado sistemáticamente carecer de poder y de diplomacia para llegar a las máximas esferas en busca de reivindicaciones laborales.
El Colegio Médico de San Juan a demostrado ser una cueva de cobardes que solo se preocupa por facturar, manteniendo atomizados a los médicos en lugar de pugnar por la unión y rechazo férreo al Mengele Sanjuanino, en lugar de moverle el piso enérgicamente a alguien que cuando se cumpla su fecha de vencimiento va a volver a su lugar hospitalario y recibido como luego de su gestión anterior, con los brazos abiertos y chupándole las medias como ya lo hizo el servicio de traumatología del Rawson anteriormente.
Esperemos que el Sindicato Médico aparezca de una vez con todos los galardones que la justicia debería darle y que por primera vez en la historia Sanjuanina exista un direccionamiento de un cuerpo médico que hasta el momento tiene sus extremidades tronco y cabeza en distintas direcciones.
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